Ahora que he decidido estar sola y no luchar por nadie, ¿qué será de mí? Si a ratos me contento con las cosas que me pasan, que hago, que sueño y, luego me achicopalo porque vuelve desde una especie de inframundo toda esa basura de las convenciones sociales y el deseo por tener un hombre que me haga valer como si yo estuviera incompleta, o tonta o no pudiera sola. Malditos hombres que en vez de fijarse en mí prefieren a las que les sirven o a las guapas o a las sabrosas y yo que no soy nada de eso; y sí soy lo otro, lo distinto, con lo que no se identifican nunca ni saben qué hacer. Soy todo eso que no esperan ni desean pero que me gusta ser y entonces poco a poco voy encontrando la manera de quererme yo y que me baste mi amor para mí porque ya sé que soy la clase de mujer a la que los hombres que le gustan le hacen daño o no creen en el amor o no existen o se pasan de cabrones y pareciera que todo junto para que duela, para que pegue recio y no me baste nunca.
sábado, 15 de noviembre de 2014
viernes, 18 de julio de 2014
De lo que se siente cuando te das cuenta de lo que hizo
Y todas aquellas veces en las que me despreciaste con tu silencio nunca me importaron, creí que no debía hacerles caso; cada vez que sentía que no querías estar conmigo pero estabas, como si me hicieras un favor, como si me tuvieras lástima; y yo creyendo que era tu forma rara de ser, yo muy segura de que si no me decías algo o no lo demostrabas era sólo porque tus "traumas" no lo permitían. Pero lo cierto es que eres un cobarde, que se escudó todo este tiempo en sus traumas inventados para poder seguir sufriendo a gusto. Tú no quieres arreglarte, no te interesa porque haz hecho de tu desgracia tu identidad, porque si no fueras ese miserable, no sabrías quién más ser; estás tan acostumbrado a que la gente te tenga lástima y te admire por llevar tu pena con tanta resignación que ni te imaginas, ni deseas otra cosa, ni porque en las narices te puse la felicidad, no fuiste capaz de reconocerla.
Me siento tan impotente, tan arrepentida, con una furia que podría destrozar tu estúpida existencia y herirte de verdad para que te des cuenta de que la vida duele más que tus niñerías.
Debo confesarlo; nunca había sentido ganas, pero de verdad ganas de vengarme. Será que en el fondo sé que todo esto fue mi culpa, que mi necesidad de no estar sola me orilló a subestimarte, a creer que con todo el empeño podrías ser tú el hombre de mi vida. Qué tonta, qué rabia, qué miseria.
martes, 4 de febrero de 2014
Fatal hasta la infamia
La vida se me escurre por los ojos, llena mi cuerpo de sal incapaz de cauterizar herida alguna. No soy nada para ti, tú no amas a nadie, ni a ti mismo. Antes de ti yo me amaba, ahora no me importa.
La oscuridad podría ser eterna y debo acostumbrarme. Este dolor que carcome mis entrañas tan sólo podría desaparecer con la muerte. Me gustaría morirme ahora pero, ¿cómo? No tengo armas o veneno, no tengo pastillas, soy una inútil, lo único que sé hacer es amar pero eso a nadie le interesa.
La oscuridad podría ser eterna y debo acostumbrarme. Este dolor que carcome mis entrañas tan sólo podría desaparecer con la muerte. Me gustaría morirme ahora pero, ¿cómo? No tengo armas o veneno, no tengo pastillas, soy una inútil, lo único que sé hacer es amar pero eso a nadie le interesa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
