sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Qué será de mí ahora que nadie me ama?

 Ahora que he decidido estar sola y no luchar por nadie, ¿qué será de mí? Si a ratos me contento con las cosas que me pasan, que hago, que sueño y, luego me achicopalo porque vuelve desde una especie de inframundo toda esa basura de las convenciones sociales y el deseo por tener un hombre que me haga valer como si yo estuviera incompleta, o tonta o no pudiera sola. Malditos hombres que en vez de fijarse en mí prefieren a las que les sirven o a las guapas o a las sabrosas y yo que no soy nada de eso; y sí soy lo otro, lo distinto, con lo que no se identifican nunca ni saben qué hacer. Soy todo eso que no esperan ni desean pero que me gusta ser y entonces poco a poco voy encontrando la manera de quererme yo y que me baste mi amor para mí porque ya sé que soy la clase de mujer a la que los hombres que le gustan le hacen daño o no creen en el amor o no existen o se pasan de cabrones y pareciera que todo junto para que duela, para que pegue recio y no me baste nunca.

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